viernes, 15 de enero de 2010

Cap 6: Nuevas noticias

Cuando desperté resistí la tentación de abrir los ojos, pero algo no era como yo lo recordaba; la banca estaba mas cómoda y mas esponjosa.
Escuché una respiración profunda en la misma habitación, profunda y tranquila. Alguien durmiendo, supuse.
Abrí un ojo sin saber que me iba a encontrar frente a mí, un rayo de luz me cegó y lo volví a cerrar rápidamente, luego lo intente de nuevo pero ahora con los dos ojos. Estaba en una cueva, mas bien una habitación, la cual en la pared mas lejana dormía alguien sobre una especie de colchón. El techo era alto y se iba achicando a medida que subía, hasta terminar en un pequeño agujero del cual entraba ese gran rayo de luz.
En la hermosa habitación había un ropero hecho a mano, una cortina de tela, seguramente era una especie de puerta, una silla llena de ropa desordenada, y una estantería llena de libros.
El cuerpo que yacía en el colchón se removió hasta darse la vuelta y poder verle la cara, Jamie. Mi querido Jamie me dejó dormir en su habitación. ¿Qué le provoco tan repentino cambio? ¿Talvez los insultos que le di mediante indirectas? ¿O talvez se sentía culpable de que me echaran de mi nuevo hogar por su culpa? ¿Iba a dejar que dividan su hermosa habitación solamente para que yo, una extraña, durmiera aquí?
Cerré los ojos con fuerza cuando escuché el ruido de las cortinas al ser movidas a un lado.
La respiración tranquila y profunda se detuvo para ser remplazada por una rápida y agitada.
-¡Melanie!- gritó esa voz hermosa que yo recordaría por siempre.
-Estoy aquí, tranquilo, no pasa nada- esa era Mel, talvez Jamie tuvo una pesadilla.
-Lo siento- susurró Jamie, el cual parecía cansado-, pesadillas.
Examine el objeto que había debajo de mí con mis manos, un colchón. Giré sobre mi misma para darle cara a la pared y que no me descubrieran con los ojos abiertos.
-Hiciste una buena elección al dejarla dormir aquí- murmuró Melanie.
-Quisiera pensar igual que tu- la voz de Jamie me produjo una especie de dolor, saber que el estaba triste me ponía así a mi también.
Una sombra comenzó a proyectarse en la pared, haciéndose cada vez mas grande, hasta que un brazo se separaba de la sombra y se hacia mas grande en la pared… y algo me toco.
-¡Ah!- chillé, me levanté de un salto y me pegué a la pared.
Melanie estaba junto mi colchón, con una mano extendida hacia mí, y Jamie me observaba confuso desde la pared más lejana.
-Lo siento, no quise asustarte- dijo Melanie mientras una sonrisa iluminaba su rostro.
-No…- mi voz dudó-. Fue mi culpa.
Los ojos de Jamie tenían un pequeño brillo de interés. Luego reaccione del lugar donde me encontraba; la habitación de Jamie.
-Gracias por… traerme aquí- murmuré todavía mirando a Jamie, aunque no sabia si estaba de acuerdo con mi presencia aquí.
Un silencio incomodo apoderó la habitación mientras yo me volvía a sentar en mi colchón.
-Eh…- comenzó Melanie-, voy a avisarle a Jeb de las nuevas noticias.- Se levantó sin necesidad de impulsarse con los brazos y echó a caminar hacia la cortina.
¿Nuevas noticias? ¿Me había perdido algo de la conversación? ¿Talvez querían matarme? ¿O ponerme un alma adentro? Talvez eran todas almas mentirosas y asquerosas que intentaban convencerme de que eran seres humanos… Se me escapó una risa entre dientes ante tal entupida idea, Jamie me miró con curiosidad. No podían ser almas, algunos… (Jamie) eran violentos, y, supuestamente, el lema de las almas es 0% violencia. Ninguno aquí era un alma… eso sin contar a Wanda, y creo que había otra, ¿Sol? No recordaba el nombre pero algo así era.
-¿Qué…?- comencé a preguntar, pero cuando sus ojos se posaron en mi rostro me sonrojé y me quede sin palabras. Miré para la cortina e intente evitar el presentimiento de que dos ojos estaban observándome-. ¿Qué nuevas noticias?- intenté parecer desinteresada… lo intenté.
-Tu te quedas aquí- veía que sus labios se movían, que las palabras salían, pero no creía que el me esté hablando tan gentilmente.
-¿Aquí?- repetí, él sonrió y asintió.
-Este es tu nuevo hogar.
-Pero… ¿Dónde voy a dormir?- él puso los ojos en blanco como si fuera una respuesta obvia.
-Pues, aquí- levantó los brazos hacia arriba en signo de mostrar la gran habitación-. Lo pensé y la habitación es suficientemente grande como para que se divida en dos, supongo que tendré suficiente espacio para mí…
-¿Y Paz?- le interrumpí.
-Paz- dijo el nombre con un suspiro. Eso me enfureció, pero no tenía derecho a enojarme, ya que ellos eran novios. ¿Y yo que era?, una simple extraña, yo no tenia oportunidad con Jamie… él era perfecto. Y yo era… absolutamente nada.
Nada.
-Perdón, no quería ser intrometida, discúlpame- su rostro se había llenado de tristeza, y la única razón que se me ocurrió por la que se pudo poner así fue lo que dije.
-No importa- susurró tan bajo que casi no lo escuché, luego se levantó y desapareció por el mismo lugar donde había desaparecido Mel.

jueves, 7 de enero de 2010

Cap 5: Primera y última noche

Estuvieron hasta el anochecer discutiendo que hacer conmigo. No entendía nada de lo que decían pero me limitaba a guardar silencio.

Estábamos en una sala oscura la cual solamente se veía un pequeño círculo iluminado por una lámpara solar. Jeb me explicó que estaban haciendo una especie de mini tribunal, con solo seis personas; Jeb, Doc, Jared, Melanie, Wanda e Ian. Eso sin contar a Jamie que se mantenía en la puerta de la cueva. Me sentía incomoda sentada a su lado pero no le preste mayor atención ya que no lo veía por la oscuridad.

Jeb esperó que todos aguardaran silencio y luego explicó:

-Llevaré a Sarah con el grupo de humanos que esta alojado también en este desierto.

-Jeb van a ganar más gente…- decía Melanie con un tono de voz no muy alto.

-Allí son todos adultos- le interrumpió Ian.

-¿Y?- Inquirió Jeb.

-Ella solo tiene 14 años, Jeb. Nunca podrá vivir entre adultos.

-Y otra razón para que no la lleves seria…- dijo Jared- que aquel lugar esta muy al descubierto, en cualquier momento los descubrirán.

-Y recuerda lo que te dijimos de los buscadores, peinaran el desierto, cuando lo hagan descubrirán su escondite, si no lo descubren son unos simples idiotas- murmuró Ian.

-No tenemos espacio aquí para ella- Jeb seguía con tono tranquilo a pesar de que los demás estaban medio gritando-. Jamie se reusa a que dividamos su habitación…- automáticamente todos se dieron vuelta a observar en mi posición, mas bien a la persona que tenia al lado.

-¿Por qué no, Jamie?- quiso saber Wanda, que hasta ahora había guardado silencio.

-No…- comenzó él.

-Por que no soy de su agrado- le interrumpí. Llegué a ver como el me dedicaba una mirada de rabia.

-Para saber eso va a ser falta otro tribunal…- murmuró Jeb-. Pero bueno, todo a su paso. Mañana continuaremos, voy a ver quién puede compartir habitación con Sarah por esta noche aunque supongo que vamos a armar un colchón con lo que tengamos…

Todos se fueron y Jamie se quedó junto la lámpara. Yo aguardé a que él se fuera, pero solo se sentó contra la pared de piedra y puso la cabeza sobre las rodillas.

-Hum…- no sabia que decirle-. Perdón.

Levantó la cabeza y miro en mi dirección.

-¿Perdón? Nisi quiera sabes por que te trato mal, ¿y dices perdón?

-Si se por que me tratas así, no quieres que ocupe tu habitación, ya conseguiste lo que querías, ahora solo quiero irme sin problemas… Así que… perdón.

-¿Y por que te disculpas?

-Por haber echo lo que te molesto tanto…

-Tendría que ser yo quien pida perdón… Así que, perdóname- su rostro mostraba pura sinceridad. Claro, ahora que le daba lo que quería me trataba bien.

-Bueno, ya me voy a dormir para irme a mi nuevo hogar, aunque no se donde voy a dormir… Espero que estés a gusto en tu habitación- mi tono fue un poco sarcástico, pero el solo me miro con tristeza.

Me levanté y me dirigí a la puerta de la cueva y comencé a andar sin siquiera decir “luego te veo” o “chau”, no me importaba. Nunca iba a recibir nada bueno de ese chico que tanto me gustaba.

Aguardé en el comedor a que Jeb consiguiera a alguien que sea tan amable de dejarme dormir en su habitación sin siquiera conocerme. Estas sillas de comedor eran bastante cómodas… podría arreglármelas para dormir aquí esta noche.

Me levanté para ir a la punta del comedor y dormir allí, pero las tripas me rugieron. Hambre. ¿Hace cuanto no comía? Me quede observando el cubo con los pancitos, no sabia si podía agarrar uno, pero mi estomago pedía comida. Me acerque lentamente al cubo y agarre el pancito mas chico, así no notarían la diferencia. Me aseguré de que nadie me allá visto en mi “robo” y corrí a la punta mas oscura del comedor y me senté en una de sus bancas y comencé a comer el pan cortándolo en pequeños pedacitos.

Cuando terminé mi pan el comedor quedó en completo silencio y oscuridad. Me acosté en la banca y luego me acurruqué pretendiendo hacerme un bollito chiquitito. Hacia frío pero no podía quejarme, yo decidí dormir acá.

Todavía se oían pasos en alguna parte de las cuevas que retumbaban hasta llegar a esta habitación. Los pasos cesaron luego de 1 hora más o menos. Cerré los ojos pretendiendo poder dormir, me acurruqué más para mantener el calor, pero aún así tenia frío.

Unos pasos comenzaron a sonar en las cuevas, oyéndose cada vez mas cerca. Cerré los ojos para que no me obligaran a ir a ninguna habitación y piensen que estaba dormida.

-¿Sarah?- susurró una voz, o eso pensé escuchar.

Los pasos se acercaron hasta llegar al comedor. Mi corazón se aceleró por el miedo de quien podía ser esa persona. Pero solo se escuchó un suspiro, y unos leves movimientos. Los pasos de esa persona se acercaron a mí y me colocó algo encima. No me había dado cuenta que estaba temblando hasta que me sentí mas cómoda con esa tela encima mío. La persona se sentó en la misma banca donde yo “dormía” y comenzó a respirar profundamente. Se había dormido. Aproveché para echar una ojeada.

¿Jamie? Lo hubiera esperado de Jared, o de Jeb, pero nunca de Jamie. ¿Por qué dormía hay? Revisé la tela que tenia encima para verificar que era. Una campera. Bueno… podía aceptar esto solo porque fuera mi última noche aquí. Mi primera y ultima noche en mi nuevo hogar… que dentro de unas horas ya no lo seria.

sábado, 2 de enero de 2010

Cap 4: Odio

-¿Jeb?- murmuró una voz desde la oscuridad de la cueva.
-Si, muchacho- respondió Jeb-. Estoy aquí.
Todos soltaron un suspiro y se relajaron.
-¿Qué paso?- la voz estaba cerca pero no aparecía nadie en aquella cueva.
-Necesitamos hablar contigo…
-¿Qué paso?- repitió. No obtuvo respuesta.
Las pisadas se oyeron mas cerca y de la oscuridad apareció él. Jamie. Mi corazón se agitó y mi respiración se volvió errática cuando el posó sus ojos en mi. ¿Por qué me gustaba tanto?
-¿Qué paso?- volvió a repetir.
-Mira, necesitamos una habitación para Sarah…- comenzó Jared.
-¿Y por que me llaman a mi?- Jamie usaba un tono duro que daba miedo pero nadie le dio importancia.
-… y queremos dividir tu…- continuó Jared.
-No, no, no- Jamie negó con la cabeza y caminó algunos pasos hacia mí-. Ella no va a estar en mi habitación.
-Jamie…
-¡Jamie nada!- el grito retumbó en la cueva-. La habitación ya esta ocupada por dos personas.
Jeb y Jared se quedaron callados procesando esa información.
-¿Dos… personas?- preguntó Jeb, Jared comenzaba a sonreír.
-Chico, si quieres compartir la habitación con Paz no va a haber problema…- dijo Jared todavía sonriendo.
-¿Y entonces por que me dicen que debo compartir la habitación con… esta?
¿Esta? ¿Ese entupido acaba de llamarme “Esta”? Jeb y Jared intercambiaron una mirada y abrieron la boca al mismo tiempo para decir algo, pero ninguno de ellos hablo… la que hablo fui yo.
-Tengo un nombre ¿Sabes?- mi tono estaba lleno de rabia. Jamie me miraba con hostilidad.
-¿Y que?- tuve que contener el impulso de pegarle, no, no podía pegarle, sino me echarían de aquí.
-¿Tienes algún problema?- mi voz sonó justo como la quería; llena de ira. Jamie se encogió en hombros por un momento y luego me volvió a dar la cara.
-Si, en realidad, tengo muchos problemas…
Una mano detrás de mi le dio un zape al muchacho entes de que pudiera terminar de hablar.
-Compórtate- ese era Jeb.
-¿Por qué tendría que comportarme con ella?- Jamie se dio la vuelta para marcharse al ver que nadie respondía, luego se volvió para decir-: Y ni siquiera piensen ponerla en mi habitación- y se fue.
¿Por qué tanto odio? Yo no recuerdo haberlo conocido nunca. El me odiaba por algo que ni siquiera había echo. ¿Por qué me enamoro de la gente equivocada?
Jeb y Jared se quedaron boquiabiertos mirándome.
-Había olvidado lo violento que puede ser un humano…- murmuré.
-Bueno, llamaré a los demás para dividir la habitación- dijo Jeb.
-Jeb, ¿no oíste a Jamie? El no quiere que Sarah este en su habitación.
-El va a seguir teniendo su habitación pero… será mas chica, eso es todo- Jeb estaba equivocado, yo no podía dormir en la habitación continua a la de aquel… humano.
-No- mi voz era firme. Jeb y Jared me miraron-. Debe de haber otro lugar, no quiero que alguien me mate.
-Sarah, no te preocupes. Vamos a dividir la habitación- Jeb me sonreía con confianza.
-No, Jeb…
-Jamie no seria capaz de matarte, Sarah- Murmuró Jared, pero su tono tenia algo de burla.
-Si lo seria, créeme- en realidad no sabia si seria capaz, pero no quería arriesgarme.
-Vamos a dividir la habitación y tú vas a dormir allí- dijo Jeb, su sonrisa se desvaneció. Comencé a negar con la cabeza y Jeb agregó-: Esta es mi casa y son mis reglas.
¿Su casa? No entendí eso, pero no hice preguntas.
-No, no quiero vivir a su lado- esa frase tenia doble sentido pero no le presté atención.
-En ese caso no hay ningún otro lugar para ti…- Jeb cerro la mandíbula con un chasquido de dientes.
-Jeb no pensaras en…- el rostro de Jared era serio, tenso.
-Es la única manera, Jared, es la única que queda- Jeb estaba decepcionado.
-Hay que hablarlo…- comenzó Jared mientras atravesaba la cueva y su voz desaparecía.
¿Qué tenían pensado hacer conmigo?