jueves, 7 de enero de 2010

Cap 5: Primera y última noche

Estuvieron hasta el anochecer discutiendo que hacer conmigo. No entendía nada de lo que decían pero me limitaba a guardar silencio.

Estábamos en una sala oscura la cual solamente se veía un pequeño círculo iluminado por una lámpara solar. Jeb me explicó que estaban haciendo una especie de mini tribunal, con solo seis personas; Jeb, Doc, Jared, Melanie, Wanda e Ian. Eso sin contar a Jamie que se mantenía en la puerta de la cueva. Me sentía incomoda sentada a su lado pero no le preste mayor atención ya que no lo veía por la oscuridad.

Jeb esperó que todos aguardaran silencio y luego explicó:

-Llevaré a Sarah con el grupo de humanos que esta alojado también en este desierto.

-Jeb van a ganar más gente…- decía Melanie con un tono de voz no muy alto.

-Allí son todos adultos- le interrumpió Ian.

-¿Y?- Inquirió Jeb.

-Ella solo tiene 14 años, Jeb. Nunca podrá vivir entre adultos.

-Y otra razón para que no la lleves seria…- dijo Jared- que aquel lugar esta muy al descubierto, en cualquier momento los descubrirán.

-Y recuerda lo que te dijimos de los buscadores, peinaran el desierto, cuando lo hagan descubrirán su escondite, si no lo descubren son unos simples idiotas- murmuró Ian.

-No tenemos espacio aquí para ella- Jeb seguía con tono tranquilo a pesar de que los demás estaban medio gritando-. Jamie se reusa a que dividamos su habitación…- automáticamente todos se dieron vuelta a observar en mi posición, mas bien a la persona que tenia al lado.

-¿Por qué no, Jamie?- quiso saber Wanda, que hasta ahora había guardado silencio.

-No…- comenzó él.

-Por que no soy de su agrado- le interrumpí. Llegué a ver como el me dedicaba una mirada de rabia.

-Para saber eso va a ser falta otro tribunal…- murmuró Jeb-. Pero bueno, todo a su paso. Mañana continuaremos, voy a ver quién puede compartir habitación con Sarah por esta noche aunque supongo que vamos a armar un colchón con lo que tengamos…

Todos se fueron y Jamie se quedó junto la lámpara. Yo aguardé a que él se fuera, pero solo se sentó contra la pared de piedra y puso la cabeza sobre las rodillas.

-Hum…- no sabia que decirle-. Perdón.

Levantó la cabeza y miro en mi dirección.

-¿Perdón? Nisi quiera sabes por que te trato mal, ¿y dices perdón?

-Si se por que me tratas así, no quieres que ocupe tu habitación, ya conseguiste lo que querías, ahora solo quiero irme sin problemas… Así que… perdón.

-¿Y por que te disculpas?

-Por haber echo lo que te molesto tanto…

-Tendría que ser yo quien pida perdón… Así que, perdóname- su rostro mostraba pura sinceridad. Claro, ahora que le daba lo que quería me trataba bien.

-Bueno, ya me voy a dormir para irme a mi nuevo hogar, aunque no se donde voy a dormir… Espero que estés a gusto en tu habitación- mi tono fue un poco sarcástico, pero el solo me miro con tristeza.

Me levanté y me dirigí a la puerta de la cueva y comencé a andar sin siquiera decir “luego te veo” o “chau”, no me importaba. Nunca iba a recibir nada bueno de ese chico que tanto me gustaba.

Aguardé en el comedor a que Jeb consiguiera a alguien que sea tan amable de dejarme dormir en su habitación sin siquiera conocerme. Estas sillas de comedor eran bastante cómodas… podría arreglármelas para dormir aquí esta noche.

Me levanté para ir a la punta del comedor y dormir allí, pero las tripas me rugieron. Hambre. ¿Hace cuanto no comía? Me quede observando el cubo con los pancitos, no sabia si podía agarrar uno, pero mi estomago pedía comida. Me acerque lentamente al cubo y agarre el pancito mas chico, así no notarían la diferencia. Me aseguré de que nadie me allá visto en mi “robo” y corrí a la punta mas oscura del comedor y me senté en una de sus bancas y comencé a comer el pan cortándolo en pequeños pedacitos.

Cuando terminé mi pan el comedor quedó en completo silencio y oscuridad. Me acosté en la banca y luego me acurruqué pretendiendo hacerme un bollito chiquitito. Hacia frío pero no podía quejarme, yo decidí dormir acá.

Todavía se oían pasos en alguna parte de las cuevas que retumbaban hasta llegar a esta habitación. Los pasos cesaron luego de 1 hora más o menos. Cerré los ojos pretendiendo poder dormir, me acurruqué más para mantener el calor, pero aún así tenia frío.

Unos pasos comenzaron a sonar en las cuevas, oyéndose cada vez mas cerca. Cerré los ojos para que no me obligaran a ir a ninguna habitación y piensen que estaba dormida.

-¿Sarah?- susurró una voz, o eso pensé escuchar.

Los pasos se acercaron hasta llegar al comedor. Mi corazón se aceleró por el miedo de quien podía ser esa persona. Pero solo se escuchó un suspiro, y unos leves movimientos. Los pasos de esa persona se acercaron a mí y me colocó algo encima. No me había dado cuenta que estaba temblando hasta que me sentí mas cómoda con esa tela encima mío. La persona se sentó en la misma banca donde yo “dormía” y comenzó a respirar profundamente. Se había dormido. Aproveché para echar una ojeada.

¿Jamie? Lo hubiera esperado de Jared, o de Jeb, pero nunca de Jamie. ¿Por qué dormía hay? Revisé la tela que tenia encima para verificar que era. Una campera. Bueno… podía aceptar esto solo porque fuera mi última noche aquí. Mi primera y ultima noche en mi nuevo hogar… que dentro de unas horas ya no lo seria.